Si, pero no de cualquier manera.

La propuesta del Presidente del Gobierno español de dotar a todos los alumnos y alumnas de primaria de ordenadores portátiles parece, a mi entender, más un conejo recién salido de la chistera de un prestidigitador que una propuesta seria y razonada para mejorar el sistema educativo. Una propuesta realizada sin contar con la comunidad educativa ni con las Comunidades Autónomas que gestionan el sistema educativo en base a sus competencias.

Ni siquiera se puede tildarla de original. Fue Nicholas Negroponte quien planteó el proyecto OLPC (One Laptop per Child) y basándose en esa intención (no precisamente exitosa) surgieron planes en paises como Uruguay (Proyecto Ceibal), Brasil o Portugal (Proyecto Magalhaes). En Euskadi está en marcha también un proyecto de la red de ikastolas que pretende la inclusión de ultraportátiles en primaria (Proyecto Ikasys), también Cataluña cuenta con un plan para la digitalización de contenidos Pla TAC (Tecnologies per a l’Aprenentatge i el Coneixement, así como otras Comunidades.

todo un clásico

A mi entender, todos estos proyectos tienen el peligro de ver la innovación educativa  únicamente como la introducción de tecnología en las aulas y la digitalización de contenidos (casi siempre cerrados), sin tener en cuenta una verdadera modificación de la intervención educativa del profesorado.

Y para eso no basta con gastar dinero en tecnología que para cuando el alumnado de quinto termine la educación obligatoria será totalmente obsoleta. Se trata de tener el mejor profesorado, el mejor considerado, el mejor formado, y porqué no decirlo, el mejor pagado y para eso, por lo menos, debe ser escuchado y tenido en cuenta. En la visita que realizamos el pasado febrero a Finlandia, referencia mundial en educación excelente, no vimos grandes inversiones en talleres y laboratorios, lo que vimos fue una sociedad que realmente creía que su potencial estaba en el conocimiento y trabajaban por ello. Un profesorado reconocido socialmente y un alumnado muy, muy autónomo. En la crónica de aquel viaje escribía:

Me ha llamado la atención que en las aulas las mesas no estaban orientadas hacia la pizarra. Incluso estabas tapadas por la pantalla de proyección del cañón. Se organizan en pequeños grupos de mesas que favorecen la comunicación y aprendizaje entre pares, incluso en los talleres.

 Todo un detalle.

 De cualquier forma, no estoy en contra de que los estudiantes cuenten con un portátil, de hecho participo en el grupo de reflexión sobre este tema LBIB (Laptop Bat Ikasle Bakoitzeko), lo que no me gusta es el trasfondo. Como muy bien dice Jordi Adell: "la revolución no se vende en el Corte Inglés" y con esta propuesta se deja la educación de nuestra juventud en manos de un sector editorial que entiende la educación y su modelo de negocio como hace un siglo (al menos) y de un modelo de software que solamente pretende adoctrinar a la infancia en sus aplicaciones para así perpetuar su modelo de negocio. Jordi lo explica mejor que yo en otro post

Todo lo anterior no es óbice para que, en determiandas condiciones, la inclusión de este tipo de equipos puede ser positiva y adecuada. Por ello propongo algunos criterios que, a mi entender, deberían ser tenidos en cuenta:

  • La implantación no debería ser generalizada sino gradual, mediante proyectos piloto en los que se cuente con el interés del profesorado. Tal y como dice Miguel L. Vidal: "…hay que tener en cuenta, que el ordenador va dirigido al alumno, no al profesor. Pero será el profesor que tenga prerrogativa de considerar si hay condiciones para el uso en el aula y si es recurso que entra dentro de sus planes."
  • Si se quisiera generalizar el modelo se debería realizar un Plan de Formación del profesorado orientado a la acción metodológica usando las TICs en el aula, sin ceñirse únicamente al manejo de herramientas informáticas. Lo importante es la metodología no la tecnología. En este sentido creo que para poder realizar proyectos como los que esamos comentando el profesorado debería acreditar sus conocimientos en éstas áreas
  • Los equipos más interesantes a mi entender son los ultraportátiles de 10 pulgadas y deberían contar con baterías de larga duración y un peso alrededor de un kilogramo. Existen varios modelos en el mercado pero, aunque no lo he probado me ha llamado la atención el "portatil ecológico" de iUnika. De todas formas este tipo de inversiones se debrá realizar medianteel correspondiente concurso público ¿no?
  • Tengo claro que el software que incluya debe ser software libre tanto en los sistemas operativos como en las aplicaciones y me mojo por Ubuntu.
  • No estoy en contra de establecer acuerdos con las editoriales para el desarrollo de contenidos pero estos deberían cumplir con una serie de premisas:
    • Se publicarán con licencias abiertas por ejemplo Creative Commons by-sa.
    • Se orientarán a realizar pequeñas "pastillas de actividades" que puedan ser utilizadas en diferentes contextos.
    • Estas pastillas podrán ser parte de un bloque o unidad didáctica más completa pero siendo posible su uso fuera de ese bloque.
    • Deberán desarrollarse en todas las lenguas oficiales.
  • Por otra parte también se deberían financiar proyectos de profesores o grupos de profesores que realizarían contenidos y actividades con los mismos criterios anteriores. En este sentido, en la propuesta gubernamental ¿dónde quedan los materiales generados por el proyecto Agrega?
Finalmente os aconsejo una lectura en la que se recopila amplia información sobre este tema y os animo a realizar vuestras aportaciones en el wiki del proyecto LBIB.